Abres VCV Rack por primera vez, ves la librería con cientos de módulos y te entra un pequeño mareo. ¿Por dónde empiezas? ¿Cuáles son importantes? ¿Por qué ese cable no hace nada y ese otro lo revienta todo?
Yo llevo 8 años dándole. Y si pudiera mandarle un mensaje al Javi que abría el programa por primera vez, sería más o menos esto: un puñado de lecciones que me habrían ahorrado muchísimas vueltas. No son reglas sagradas. Son cosas que he ido descubriendo a base de prueba-error, y que sigo usando cada vez que me siento a patchear.
Van agrupadas por temas para que no se hagan bola. Si estás empezando, con las primeras ya tienes para rato. Si llevas tiempo, seguramente reconozcas alguna que aprendiste por las malas.
Lo primero: aprende a mirar por debajo de las señales
La lección número uno, la que está por encima de todas: usa siempre el scope. Cada vez que te encuentres un módulo nuevo que no entiendes, saca su salida a un osciloscopio y mira qué está escupiendo. Porque siempre escupe algo. En VCV nada es magia: todo es una señal que puedes ver.
A partir de ahí, no te compliques. Los módulos Fundamental (el VCO, el LFO, el VCA) son la base de todo. Puedes hacer música de sobra solo con ellos. Los módulos superavanzados están muy bien y hay que usarlos, pero cuando empiezas te distraen más que te ayudan. Si quieres una ruta ordenada para esos primeros pasos, tienes la guía de VCV Rack para principiantes y el curso desde cero.
Copiar patches de otra gente es de las mejores formas de aprender. Paras el vídeo, echas para atrás, ves cómo conecta cada cable. Yo he copiado a Omri Cohen, a VCV Rack Ideas, a Saturata y a un montón más. Al principio no entiendes del todo qué hace cada cosa, y ahí es donde vuelve a entrar el scope. Un consejo que parece contradictorio pero no lo es: instala toda la librería de módulos desde el principio. Aunque solo uses los fundamentals, el día que sigas un tutorial y te falte un módulo concreto (un RANDOM 8 de Befaco, algo de Bogaudio) te quedas trancado.
Todo, absolutamente todo, es voltaje
Si te tienes que quedar con una sola idea de todo el artículo, es esta. En VCV todo es voltaje.
Dedícale un rato a entender cómo funcionan: hay voltajes bipolares (de -10 a +10, o de -5 a +5) y unipolares (de 0 a 10, o de 0 a 5). Cada rango afecta a los parámetros de otra manera. Y aquí viene el clic: un VCO y un LFO son el mismo módulo, dos osciladores. La única diferencia es la velocidad. Uno oscila tan rápido que lo oyes como sonido; el otro tan lento que lo usas para modular.
Lo mismo pasa con el resto. Un clock es una onda cuadrada a un tiempo fijo. Un trigger es esa misma onda pero durando un milisegundo. Trigger, gate, LFO… son nombres distintos para voltajes haciendo cosas diferentes. El día que esto te encaja, VCV cambia de película.
Un truco de orden que ayuda mucho: pon color a tus cables según el tipo de señal. En el canal usamos morado para el audio, azul para clocks y triggers, amarillo para el pitch (voltaje de octava) y verde para modulaciones. Cuatro colores. Al principio cuesta, luego lo haces sin pensar. Y en VCV puedes ponerle nombre a cada cable, así que cuando eliges el color ya te aparece «audio» y sabes que va en morado.
VCV es el mejor profesor de hardware que vas a tener
He tenido bastante hardware: un Nord Modular, un Wavestate, un Jupiter-6… Y estuve años tocándolos sin terminar de entender del todo qué pasaba por dentro. Hasta que me puse en modo científico dentro de VCV, con los scopes y los voltajes. Ahí mi cabeza hizo clic.
Porque lo que ves en un sinte comercial o en un plugin no es más que una serie de módulos interconectados de una manera concreta. Lo bueno de VCV es que puedes conectarlos como te dé la gana, e incluso recrear sintes enteros (tengo por ahí un intento de TB-303 con VCV y Ableton que da bastante el pego).
Y hay un beneficio muy práctico: todo módulo hardware que existe, lo pruebas antes en VCV. Antes de gastarte el dinero en montar tu cajita física (módulos, cables, fuente de alimentación), tienes un banco de pruebas gigante. Casas como Bogaudio, Befaco, Nano Modules o Instruō están ahí para que las trastees. Conozco gente de la comunidad que probó el ONA de Nano Modules en VCV, le encantó, y acabó comprándolo en hardware.
Modular es modular: la modulación lo es todo
En síntesis modular la gracia es que casi cualquier cosa modula a casi cualquier otra. Un LFO puede modular a otro LFO. Combina, prueba, rompe. Uno de mis patches favoritos usa cuatro LFO modulándose entre ellos con un VCA MIX para generar un pitch generativo.
Pero cuidado: en cuanto sueltas modulaciones a tope, las señales se van de rango y el pitch se vuelve loco. Ahí entran los atenuadores. Un VCA o un 8vert por medio te devuelven el control. Y hablando del VCA: es el módulo más infravalorado de VCV. No sirve solo para subir y bajar volumen. Atenúa, controla cuánto modula algo, da forma a las señales. Como su apertura va de 0 a 100 y el pitch va a 1 voltio por octava, atenuar al 10% baja exactamente una octava. En el mundo modular se dice que nunca hay suficientes VCA, y es verdad.
Menos módulos, más música
Este es el gran contrapunto de VCV frente al modular real: como los módulos no cuestan dinero y puedes repetir el mismo mil veces, es facilísimo caer en añadir, añadir y añadir sin parar. Y no siempre es bueno.
En un modular físico tienes los VCA que tienes, y aprendes a exprimirlos. Reproduce esa limitación: hazte un fixed rack, una selección cerrada de módulos, y oblígate a sacar todo de ahí. Es mejor ocho módulos combinados de mil maneras que módulos infinitos que no dominas. No es mejor ni peor, es un ejercicio distinto, y a mis alumnos les cambia la forma de trabajar. En el directo del que salió este vídeo hice un montón de variaciones solo con fundamentals y un SEQ-3.
Dos herramientas de organización que van con esto: puedes seleccionar módulos, botón derecho y guardar como selección para reutilizar una voz que te guste (por ejemplo una ONA con un FONT y un FM-OP) y rellamarla con File > Import selection. Y puedes trabajar con plantillas, aunque un consejo: no arranques siempre desde una plantilla. Va mejor usarla cuando ya tienes un patch montado y quieres meterle otra voz o algo percusivo.
Ritmo: donde VCV se pone divertido
Los clock dividers son de lo mejor que tiene el modular. Coges un reloj base y lo divides, y en cada subdivisión disparas una voz, abres un filtro, mueves un mix. Un juego que me encanta: un clock divider que divide hasta 8 y otro que arranca en el último paso del anterior, encadenados, subdividiendo sin parar. Con eso, más sequential switches y sample and hold, tienes ritmos para rato.
Y lo generativo. Ojo, porque generativo no es aleatorio. Es aleatorio con reglas. Un sample and hold, o esos cuatro LFO sincronizados y reseteados con los clocks, te dan sensación de azar pero controlada. Otra que sale gratis en VCV: las polirritmias. Pones dos secuenciadores, uno a 5 pasos y otro a 7, y ya tienes patrones que se van desfasando solos. Perfecto para techno y para cosas generativas.
Y la lección que más me cuesta a mí mismo: deja respirar el patch. Muchas veces estamos toqueteando todo el rato (el filtro, el clock, el delay) y el patch no respira. Móntalo, dale al play y no toques nada dos o tres minutos. Casi siempre te sorprende para bien.
Que no te pete el ordenador
Dos cosas que te salvan de los cortes de audio. La primera: el F3 es tu amigo. Te muestra cuánto consume cada módulo. Hay módulos preciosos que se comen la CPU (el granular Grains de JW-Modules, por ejemplo): con el F3 los detectas de un vistazo.
La segunda: sube el buffer y revisa la frecuencia de muestreo. En el motor puedes repartir los módulos en varios hilos. Y la sample rate muchas veces está en «auto» y se te va a 192 kHz, que es el cuádruple de trabajo. Bájala a 44.1 kHz y recuperas un montón de CPU. Si vas muy justo, a 11 kHz recuperas aún más (suena peor, pero para salir del apuro vale). Si quieres profundizar en el setup, tengo una entrada sobre cómo optimizar VCV en directo.
Y no te olvides de guardar versiones. Cuando tengas el patch base, guárdalo con fecha y ve numerando variaciones (v1, v2, v3). En modular no hay presets, pero en VCV sí puedes, así que aprovéchalo. De hecho, una forma muy divertida de sacar variantes es seleccionar parte del patch y darle a Ctrl+R para aleatorizarlo. Salen sonidos locos; luego reajustas el tono y a correr.
Graba todo y publícalo
En VCV no hay estructura de canción. No hay estribillo ni verso. Hay una intro y todo lo que pasa en medio, que es donde ocurre la magia y que no se repite. Por eso la regla es: ten siempre el módulo Rec grabando. Ocupa disco duro y poco más. Luego reescuchas, mejoras, te llevas el material a tu DAW.
Un detalle que mucha gente no sabe: el módulo Rec también graba vídeo. Botón derecho, activas la captura de pantalla, y grabas audio y vídeo a la vez sin necesidad de OBS ni nada raro, listo para YouTube.
Y lo más importante de todo: publica. No dejes los loops muriéndose en el disco duro. Súbelos a Bandcamp, a SoundCloud, donde sea; y súbelos también en vídeo. Compartir engancha, te mete en la comunidad y te obliga a terminar cosas.
Gratis, de pago y meterlo en tu DAW
Casi todos los módulos de VCV son gratis, y los gratuitos están al nivel de los de pago. Nadie suena peor por no comprar. Dicho esto, hay algún módulo de pago que merece la pena según lo que hagas: el Pamela’s de ALM, el Oneiroi de Befaco (en su versión pro trae efectos muy chulos) o los VCV Rack Drums de Leonardo (Vult). Pero son un extra, nunca una obligación.
Si trabajas con un DAW, VCV Rack Pro merece mucho la pena. Lo bueno es tener varias instancias (un synth por pista) y que al guardar el proyecto se guarde todo el estado de VCV. Además vale como multiefectos: montas una cadena (un delay, un Plateau, un filtro) en un envío y la usas como cualquier plugin. Hay dos versiones del plugin: VCV Rack y VCV Rack FX (solo audio). Y un truco potente: si haces render o «freeze/flatten» de una pista con un patch generativo, se te queda el WAV fijo, como si hubieras congelado una semilla. Tienes más sobre esto en la guía de grabación multipista de VCV a DAW.
Si no quieres pasar por Pro, Cardinal es una alternativa gratuita que funciona como VST. El pero: trae módulos predeterminados y no puedes añadir los de la librería online ni los de pago. Para muchas cosas, sobra.
Y no te olvides del MIDI. Conectar un controlador cambia la experiencia: dejas de patchear solo con el ratón y empiezas a tocar los parámetros con las manos, con módulos como el APC40 o el CC to CV. Si tienes un controlador viejo cogiendo polvo, dale una segunda vida. Tienes un ejemplo completo en el patch de MIDI externo con 4ms.
Y la más importante: disfruta el proceso
Dos avisos finales. Uno práctico: en VCV trabajamos con frecuencias muy puras y potentes, y el oído se cansa rápido. Haz descansos cada rato y baja el volumen de los cascos. En serio.
Y el otro, el de verdad: VCV es una carrera de fondo. Estos sistemas no vienen hechos, los haces tú. En una época en la que todo es inmediato, esto no lo es. Si buscas resultados ya, quizá no sea lo tuyo. Pero si te dejas llevar por el proceso (aprende una cosa, ponla en práctica, sigue), se disfruta muchísimo. Poquito a poco.

